Iria Puyosa / ¿Demasiado Humano?
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Iria Puyosa / ¿Demasiado Humano?
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LOS DONES DEL DIABLO

 

La risa de Adrián luce como el signo exterior de los dones del Diablo: la soberbia y la autocomplacencia.11  Al referirse al comportamiento de Adrián Leverkühn durante sus estudios elementales, Serenus Zeitblom opina "las cabezas así formadas son un peligro para la sencillez de espíritu y pueden fácilmente caer en la soberbia"12. Una vez más, Zeitblom enjuicia a Leverkühn con valores ajenos a su tiempo: la modestia y el esfuerzo son los dones de Dios, lo fácil sólo puede provenir del Diablo. Zeitblom ya tiene preparada su moraleja: nada bueno se puede esperar de tan precoz superioridad y de tan soberbia risa.

 

DISCÍPULO DEL ORDEN

 

En medio de su indiferencia hacia los estudios en general, Adrián Leverkühn consagra su interés a las matemáticas. La idea de que <<No hay nada mejor que la presencia de relaciones ordenadas. El orden lo es todo>> 13  sirve de hilo conductor a las inquietudes intelectuales de Adrián Leverkühn. La atracción de Leverkühn por las relaciones de orden lo orienta hacia las matemáticas y hacia la música: <<Lo que es de Dios es del orden>>14 , dice a modo de explicación sobre su interés por las matemáticas. Luego, esa misma atracción hacia el orden lo llevará hacia la teología, disciplina a la cual atribuye un grado superior del conocimiento por tener como objeto de estudio "la fuente del Ser".

En una carta a su maestro Krestzschmar, Leverkühn deja claro el origen de su interés en la teología y en la música. Para él, Dios y el Demonio vienen juntos, la fe y la apostasía están en la misma moneda. Confiesa Leverkühn: "<<... Mi fe luterana me hace considerar la teología y la música como esferas vecinas e íntimamente emparentadas y a mí personalmente la música me ha aparecido siempre como una mágica combinación de teología y álgebra. Hay en ella mucho, asimismo, de alquimia y del arte negro de pasados tiempos, colocados también bajo el signo de la teología al propio tiempo que de la apostasía. No apostasía de la fe sino en la fe. La apostasía es un acto de fe y todo es y se da en Dios, pero sobre todo el acto de apartarse de Él>>15 . Indudablemente, no hay forma de pactar con el Demonio si antes no se ha creído en la existencia de Dios. Sólo los verdaderos creyentes pueden tener fe suficiente para invocar al Maligno. Y Adrián Leverkühn es un creyente convencido, del tipo que defiende la idea de 'la maldad natural' del hombre, consagrada en el sexo por obra y gracia de Satanás.

Con estos circunloquios, Mann llama la atención sobre la infiltración del pensamiento teológico en las corrientes irracionalistas de la filosofía, con su carga anti-teórica, vitalista, voluntarista. En una de sus frecuentes digresiones, Serenus Zeitblom apunta: "Puesta en contacto con el espíritu de la filosofía vital, con el irracionalismo, la teología corre el peligro de convertirse en demonología"16.

 

Cuadrado Mágico - Durero
 

EL PACTO DE PALESTRINA

 

El artista –dada su problematizadora relación con la realidad- se encuentra a cada momento en riesgo de pactar con las fuerzas oscuras como única vía para resolver sus conflictos de creador. De eso se trata la elección que hace Adrián Leverkühn. El fascinador pacto concertado en Palestrina promete la fuerza de voluntad necesaria para crear y también promete el extravío de las emociones:

<<Gran tiempo, frenético, diabólico, con todos los goces y placeres imaginables, y también con sus pequeñas miserias, sus pequeñas y sus grandes, lo concedo, y no sólo lo concedo, lo subrayo con orgullo, porque entiendo que es algo conforme a la naturaleza del artista y su carácter. El artista tiende a lo extremado, a la exageración en ambos sentidos. A grandes bandazos oscila el péndulo entre la exaltación y la melancolía. Pero todo esto es vulgar al lado de las experiencias que nosotros podemos procurar. Se trata de llegar a los verdaderos extremos y eso es lo que suscitamos: ascensiones, iluminaciones, privaciones y desbordamientos, sensaciones de libertad, de seguridad en sí mismo, de ligereza, de poder y de triunfo, tales que nuestro hombre llega a dudar de sus propios sentidos (sin contar la propia admiración por lo creado), una admiración sin límites que le permite prescindir fácilmente de la admiración de los demás; el amor escalofriante de sí mismo, acompañado de un delicioso temor, bajo cuya influencia vive con la ilusión de ser un vocero encantado, un monstruo divino. Y vienen también, ocasionalmente, los profundos descensos, de una augusta profundidad, no sólo en el vacío, en el desierto, en la impotente tristeza, sino en el dolor y en la náusea, dolores ya conocidos, naturales congénitos, pero agudizados por la iluminación... >17

El Diablo no engaña a sus favoritos. Cumple fielmente con sus contratos. Y el pago comienza con el obligado aislamiento de quien ya se sabe diferente a los otros hombres. El Doktor Faustus es fiel al imaginario del artista como un ser extraño. La idea de que el artista es una especie de enfermo o pervertido aparece temprano en la obra de Thomas Mann, el protagonista de Tonio Kröger (1903) afirma: "... el sentimiento cálido y amable es siempre banal e inútil, y artísticos son solamente los arrebatos y éxtasis gélidos de nuestro sistema nervioso corrompido...".

<<El artista es el hermano del criminal y del loco. ¿Crees tú que ha sido nunca posible componer una obra de gracia y diversión sin que su autor comprendiera algo de la existencia del criminal y del demente? ¿Salud o enfermedad? Sin lo enfermizo la vida no sería completa>>18 , dice el Diablo, quien según las fábulas siempre habla con la verdad.

El genio tiene licencia para el desenfrenado entusiasmo por el propio valor y la egoísta perversidad. La compasión y la indulgencia, tal como la razón, son para el Diablo una limitación del entendimiento. Adrián Leverkühn obtiene de su pacto la diabólica iluminación del genio. Y con ella el especial don de la irreflexión, que le facilita el triunfo sobre "la acción corrosiva" de la crítica y la razón.

 

Para escuchar un fragmento de 'La condenación de Fausto' de Hector Berlioz, pulse la flecha del player.

Marguerite: Anne Sofie von Otter, Faust: Keith Lewis, Méphistophélès: Bryn Terfel, Brander: Victor von Halem
Philharmonia Orch. - Myung Whun Chung - 1995

 

 

* * *

11 ECO, Umberto. El nombre de la rosa. Haciendo una parada en otro texto -alejado de Mann- pensamos en Jorge de Burgos arrojando al fuego la subversiva poética de la comedia.
12 MANN, Thomas. Doktor Faustus. Pág. 41.
13 Ídem.
14 MANN, Thomas. Doktor Faustus. Pág. 55. Serenus Zeitblom atribuye esta sentencia a San Pablo, capítulo 13, Epístola a los romanos. Suponemos que cita a partir de una biblia luterana. En las ediciones católicas se lee: "No hay autoridad que no venga de Dios, el orden que existe ha sido establecido por Dios".
15 MANN, Thomas. Doktor Faustus. Pág. 158.
16 MANN, Thomas. Doktor Faustus Pág. 111.
 * Entre las figuras puntuales del pensamiento filosófico irracionalista que Mann alude en su Doktor Faustus destacan Nietzsche y Schopenhauer.
17 MANN, Thomas. Doktor Faustus. Pag. 270.
18 Ibid. Pág. 277



 

Zona Moebius
Año 7
febrero 2009

 

 

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