Iria Puyosa / ¿Demasiado Humano?
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Iria Puyosa / ¿Demasiado Humano?
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INTROITO

 
<< Perdóname que te lo diga. ¿Fue tú música inhumana hasta ahora?
Si es así, su grandeza es en último término, consecuencia de su falta de humanidad. No, verdaderamente, no quisiera oír ninguna obra tuya humanamente inspirada. >>

                           
 Thomas Mann. Doktor Faustus

 

DESCOMPUESTO


En las páginas del Doktor Faustus podemos oler la descomposición. La crisis social es indetenible, la cultura está exhausta y los intelectuales no tienen un lugar donde mantener a salvo de la contaminación sus propuestas creadoras. Las normas están cuestionadas y el creador puede darse permiso para salirse del carril de la tradición: es la hora de los cambios sociales, de la construcción de una nueva estética, de la innovación en las formas o refundición a través de una nueva manera de comprenderlas, que en Adrián Leverkühn viene dada por vía de la parodia.

No obstante, Thomas Mann usa la imagen Adrián Leverkühn para advertir que en medio de una crisis de la cultura, es fácil suprimir los frenos racionales y éticos, desvalorizar las emociones humanas y ponerse bajo el signo de la perversidad. El autor del Doktor Faustus está preocupado por los conflictos que llevan a la relativización de los valores de la trascendencia humana, la sociedad, la cultura y el arte. No plantea respuestas, solo muestra sus inquietudes: ¿La experiencia de la creación estética es válida en sí misma frente a la necesidad de un conocimiento socialmente justificado? ¿Es acaso la melancolía una carga inseparable de la intelectualidad? ¿Es necesario efectuar una elección entre la creación artística y la vida personal? ¿La perversión ética del intelectual es la fase inicial de un proceso de afianzamiento del pensamiento destructor de las relaciones sociales?

 

LA HERENCIA DE FAUSTO

 

La primera imagen de Fausto que nos da Goethe es la de un hombre envuelto por el vacío. Todos sus logros intelectuales sólo le sirven a Fausto para subrayar la atracción por el golpe de las emociones y los frutos de las contradicciones. Convencido de la esterilidad de sus conocimientos, Fausto opta por el Acto, potencia divina que paradójicamente sólo le puede conceder el Demonio. Adrián Leverkühn también hace una elección similar al abandonar las matemáticas y la teología en beneficio de la música.

Marshall Berman resume el drama de Fausto con estas palabras: "... cuanto más ha expandido su mente más profunda se ha hecho su sensibilidad, más aislado se encuentra y más se ha empobrecido su relación con la vida exterior, con las demás personas, [con] la naturaleza e incluso con sus propias necesidades y poderes activos. Su cultura se ha desarrollado apartándose de la totalidad de la vida." 1 Berman dice de Fausto -y fácilmente podría estarse refiriendo a Adrián Leverkühn-: "... no podrá crear nada a menos que esté dispuesto a permitirlo todo, a aceptar el hecho de que todo lo que se ha creado hasta ahora -y desde luego todo lo que él podría crear en el futuro- debe ser destruido para emprender el camino de otras creaciones." 2 Leverkühn asume las consecuencias de esta premisa, la creación de su gran obra, El lamento del Doktor Faustus, supone pagar el precio del derrumbe físico e intelectual. Pero el precio es aún más caro. La voluntad de hacer, como antes la voluntad de conocer aíslan a Fausto -y a Adrián Leverkühn-, condenándolo a la soledad. Tanto el Fausto de Goethe, como Adrián Leverkühn, se someten a la prohibición de la entrega al amor. A imagen y semejanza del Creador del Antiguo Testamento, se torna incapaz de amar a sus criaturas. Perverso.

 

 

El sueño de la razón


1 BERMAN, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. Pág. 33.
2 Ibíd. Pág. 39-40.




 

Zona Moebius
Año 7
febrero 2009

 

 

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