Todo
parte del mismo punto en la obra de Urko Ugarte, sea
cual sea la línea de expresión estética
en la que trabaje; pintura, poesía, música,
en todas ellas el acto de crear es apasionada enunciación,
posibilidad incendiada de los sentimientos como mirada
múltiple y a la vez perpleja sobre las cosas,
interrogación como premisa de búsqueda
de belleza y narración del mundo. No análisis
de un todo, sino asombrado peregrinaje desde la aproximación
al enigma, atravesando universos fabulados, vividos,
sentidos.

El tiempo, formulado como composición de un
poema pictórico, es romántica vanguardia
en sus ojos insomnes, danza en torno a los sueños,
huella de la mano sobre el papel, traducción
de un lenguaje de música, paisaje vital donde
discurre el trazo arrebatado, el luminoso color del
instante, la memoria indisoluble del bosque y de la
arena.