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Delicado,
lánguido, mortecino
Rafael
Malpartida Tirado |
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Todo es delicado, y por eso también lánguido, casi mortecino, en esta obra de arte. Es como la flor que, cuanto más chiquita, de más fragante olor, de más verdura en tallo, cuanto más delicada, más efímera parece su milagrosa existencia. Diríase que La peau douce puede quebrarse en cualquier momento, en el curso de su contemplación, como Persona de Bergman, como viola troncada que no tolera más miradas.
Delicado
es el modo como describe Truffaut, inteligente epígono de su admirado
Hitchcock —el cineasta del azar—, la cadena de casualidades
que aboca al romance ilícito. El adúltero no se nos presenta
aquí como un ser que huye del tedio, de un matrimonio desdichado,
de una compañera antipática, egoísta o insensible
1), sino que representa él mismo todo ello en
grado delicadamente variable. Su último libro se llama
Balzac y el dinero, y una de sus anfitrionas en Lisboa le invita
a que titule el siguiente como Balzac y el amor. Cuando conocemos
mejor a Pierre, sabemos que eso no es posible. ¿El amor es una
causalidad o una casualidad? Seguramente es la Delicada es la puesta en escena, delicados los planos de detalle cuando los amantes furtivos abren y cierran puertas, ventanas y cortinas, y el culmen de la delicadeza, que encierra la terrible antítesis de la historia, reside en la mano de Nicole encendiendo un interruptor y la de él apagándolo inmediatamente. Luminoso encuentro para ella, que ama; oscurísimo lance para él, que desea. Sólo las penumbras permiten un romance así, pero la vida es día y noche, uno tras otro, y las transiciones escasas, lánguidas. ¿Se puede vivir siempre en penumbra? Pregúntenle a Marion Crane.
1) Pero tampoco se entrevera ninguna situación idílica, en contraste con el punto de arranque de su otra gran película de adulterio, La femme d’à côté (1981), que resulta más conmovedora porque es historia de pasiones desbocadas y no de un capricho. La clave que las distingue está en el propio título: en una es sólo piel; en la otra es una mujer.
Para seguir escuchando
más temas compuestos por George Delerue:
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La Peau Douce
(La piel suave)
Francia-Portugal, 1964. Productor: Georges Charlot. Guión: François
Truffaut, Jean-Louis Richard. Ayudante de dirección: Jean-François
Adam. Fotografía: Raoul Coutard. Música: George Delerue.
Montaje: Claudine Bouché. Duración: 115 minutos. Intérpretes:
Jean Desailly (Pierre Lachenay), Françoise Dorléac (Nicole),
Nelly Benedetti (Franca), Daniel Ceccaldi (Clement), Laurence Badie (Ingrid),
Sabine Haudepin (Sabine), Dominique Lacarrière (secretaria), Paule
Emanuele (Odile).
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