La edad de la inocencia
Mauricio Mex Faliero

 

Es una especie de leyenda urbana. O tal vez no. Pero cuenta el mito que muchas veces, cuando un adolescente quiere tener su primera relación sexual, acude a algún tío piola que, con su sapiencia y conocimiento, lo lleve por el camino indicado. El director Dylan Kidd, haciéndose eco de tal menester, utiliza esos mismos materiales pero agregándole ciertos tópicos que no dejen lugar a la estudiantina más ramplona y vulgar: el tío más que un piola, es un patético sexista y la ciudad que alberga esta singular ronda nocturna es Nueva York. Estamos entonces ante Roger dodger (Cosas de hombres), una singular comedia repleta de amargura, aunque no lo aparente.

Roger Swanson (Campbell Scott) es un publicista verborrágico, machista y soberbio que ve desmoronar su existencia cuando Joyce (Issabella Roseellini), la mujer con la que mantiene una relación -que además de ser su jefa es mayor que él- decide dejarlo. En ese preciso instante de su vida se hace presente, recién llegado de Ohio, el joven Nick (Jesé Eisenberg), empecinado en conocer los placeres sexuales que se le han negado hasta el momento. “Mamá dijo que sos una especie de Don Juan”, le dispara el sobrino a su tío.

Hay que reconocer que Kidd organiza sus ideas alrededor de dos personajes un tanto estereotipados: Roger es asquerosamente narcisista y Nick es de esos adolescentes que confunden el amor con el sexo. Y si uno no le presta la debida atención a lo que el director en el fondo quiere decir, la superficialidad que notará el espectador le jugará una mala pasada a Roger dodger. Encima, (una elección personal como es la utilización de la cámara en mano) -que se mueve más de lo necesario, es cierto- puede hacer parecer al filme como una historia esteticista y banal. Pero no es así.

El deambular de Roger y Nick los llevará por clubes privados, alguna que otra fiesta y la subyugante noche neoyorquina. Se toparán con chicas fáciles, otras no tanto, y también con prostitutas. Parecería que para hallar el placer sólo habría que animarse a más, como en la obra póstuma de Stanley Kubrick Eyes wide shut (Ojos bien cerrados), pero en versión soft. Sin embargo, el director divide la mirada en dos, la adulta y la adolescente, y mientras podemos estar cerca del tío y ser parte del goce, también la realidad se nos desnudará ante ojos vírgenes como una estupidez tan patética como una mujer ebria y entregada en una cama. Está claro de qué lado juega Dylan Kidd, amén de ser juzgado por ingenuo en su visión a favor del amor en tiempos de sexo.

Para muchos críticos Roger dodger, luego de una interesante primera parte, cae por la necesidad del director de redimir al cínico personaje que interpreta notablemente Campbell Scott, y así se borraría con el codo lo escrito anteriormente. En lo personal, no veo tal traición. Y creo que es fundamental para apreciar aún más el filme, notar en qué terrenos se resuelve la historia. Es ahí cuando resulta más precisa la importancia del ojo generacional, de esa apuesta a la división de la mirada.

Quedó claro a lo largo de esa noche que Roger es un patán que se cree listo y recita frases supuestamente inteligentes a razón de una por minuto, sólo que al comienzo no es conciente de eso y luego sí. Particularmente, un zoom sobre la cara de Scott, al final, cuando se queda solo en su departamento, me resultó totalmente revelador y deja al descubierto la amargura que este personaje lleva adentro, muy adentro. Pero no existe una reivindicación de su actitud, sino un reconocimiento de sus propias limitaciones como ser humano y, sobre todo, como adulto. “Necesitamos más hombres como tú”, le habían dicho anteriormente un par de chicas a Nick.

El supuesto final redentor no es tal. El juego canchero de Roger se desvaneció para el mundo adulto, y sólo puede ser puesto en práctica ante un grupo de adolescentes vírgenes e ingenuos de colegio secundario. Nada más que esos chicos podrían ver en el tío de Nick a alguien inteligente y transgresor, capaz de conducirlos por el camino de la adultez. Y no se trata de una crítica a la juventud sino de una melancólica aproximación a una etapa de la vida por demás compleja. Que mal transitada redunda en tipos como Roger, anclados en una precocidad eterna, y cuyo patetismo queda en el filme totalmente expuesto. Dylan Kidd retrata el ocaso del machismo. Y no hay nostalgia en su mirada, sólo una amargura devastadora.


Roger dodger (Cosas de hombres), EE.UU 2002. Director: Dylan Kidd. Protagonistas: Campbell Scott (Roger Swanson), Jesse Eisenberg (Nick), Isabella Rossellini (Joyce), Elizabeth Berkley (Andrea), Jennifer Beals (Sophie). Guionista: Dylan Kidd. Fotografía: Joaquín Baca Asay. Montaje: Andy Keir. Dirección de arte: Dina Varano. Música original: Lee Mars y Craig Wedren.
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