¿No has visto Casablanca más que una vez?
Daniel Chirom

 

El 23 de enero de 1943 fue estrenado uno de los filmes más famosos y taquilleros de todos los tiempos: Casablanca. Su sola mención, aún en nuestros días, evoca personajes y situaciones que definitivamente han escapado a la crueldad del almanaque. ¿Quién no tiene grabada en su memoria la escena en que Rick, interpretado magistralmente por Humphrey Bogart, le dice a Sam, el pianista de color (Dooley Wilson), “play it again” ; y qué persona, sin importar su nacionalidad, no sabe, al menos, tararear Según pasan los años. Tema que había sido grabado diez años antes y que no iba a ser parte del filme, pero lo fue debido a que el compositor Max Steiner, a quien se había encomendado la tarea, nunca la finalizó.

En la actualidad –y gracias al video- Casablanca ha multiplicado sus fanáticos. No es una cuestión de nostalgia; todas las generaciones admiran esta película que supo entremezclar hábilmente lo romántico y la acción, en un marco exótico como el de África. En varios libros, su estreno figura en 1942. Pero en diciembre de dicho año sólo se realizó la avant premiere de la película. Su vida comercial comenzó en 1943, de allí que haya obtenido los Oscars en 1944.

Casablanca tuvo ocho nominaciones al Oscar y finalmente obtuvo tres en 1944: mejor guión (que pertenece a Julius J. y Phillip G. Epstein y Howard Koch); mejor director (Michael Curtiz) y mejor película. Sus principales protagonistas, además del mítico Bogey, fueron Ingrid Bergman, Paul Henreid, Peter Lorre y Oliver Prickett.

Umberto Eco opinó que “es un collage intertextual, una película posmoderna que adelanta la necesidad de tantas películas de alcanzar la categoría de culto y es un objeto arquetípico porque desborda hasta alcanzar la profundidad homérica” Lo cierto es que todavía para el 2005 Casablanca sigue siendo una de las películas más taquilleras de toda la historia del celuloide, sólo superada por la inmortal Lo que el viento se llevó.

Antes de pasar a la pantalla grande, Casablanca fue una obra de teatro que se llamaba Everybody comes to Rick, escrita por Murray Burnett y Joan Allison, y su estreno se produjo apenas 18 días después del desembarco aliado en África. El filme se proyectó, a pocos días de su estreno, en la Conferencia Angloamericana que se realizó precisamente en Casablanca, y a la que asistieron Franklin Delano Roosevelt y Winston Churchill. Charles De Gaulle solicitó una copia para pasársela a sus soldados.

La historia es demasiado conocida como para narrarla nuevamente. Baste decir que la famosa escena del pianista Sam tocando para Rick fue un parche imaginado a último momento. Ingrid ya no estaba más en el set; había partido para filmar Por quién doblan las campanas y hacía falta una escena de enlace. Este y otros cambios fueron habituales a lo largo del rodaje durante el cual intervinieron alrededor de diez guionistas.

La disputa por Casablanca

En 1946 los Hermanos Marx se disponían a rodar el filme Una noche en Casablanca. Groucho recibió una carta donde la Warner Brothers lo intimaba legalmente a cambiar el título pues ellos ya habían hecho una película utilizando ese nombre. Se reproduce aquí una parte de las misivas que el genial cómico envió a la productora.

Queridos Warner Brothers: Al parecer hay más de una forma de conquistar una ciudad y de mantenerla bajo el dominio propio. Por ejemplo, hasta el momento en que pensamos en hacer esta película, no tenía la menor idea de que la ciudad de Casablanca perteneciera exclusivamente a los Warner Brothers...Parece ser que en 1471 Ferdinand Balboa Warner, su tatarabuelo, al buscar un atajo hacia la ciudad de Burbank, se tropezó con las costas de África y, levantando su bastón (que más tarde cambió por un centenar de acciones en la bolsa), las denominó Casablanca. Sencillamente no comprendo su actitud. Aun cuando pensaran en la reposición de la película, estoy seguro de que el aficionado medio al cine aprendería oportunamente a distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. No sé si yo podría, pero desde luego me gustaría intentarlo. Ustedes reivindican su Casablanca y pretenden que nadie más pueda utilizar ese nombre sin su permiso. ¿Qué me dicen de “Warner Brothers”? ¿es de su propiedad también?. Probablemente tengan ustedes derecho a utilizar el nombre de Warner, pero ¿y el de Brothers?. Profesionalmente, nosotros éramos “brothers” mucho antes que ustedes...e incluso antes de nosotros ha habido otros hermanos: los Smith Brothers, los Karamasov Brothers...Y ahora, Jack, hablemos de usted. ¿Diría que es el suyo un nombre original? Pues no lo es. Se utilizaba mucho antes de nacer usted. Sobre la marcha recuerdo...a Jack el Destripador, que se hizo un bonito renombre.

A pesar de esta carta, Groucho vuelve a recibir otra de la Warner donde se le pide que describa el argumento de la película que estaban por filmar.

Queridos Warner: ...En ella interpreto a un doctor en teología que asiste a los nativos y, como pasatiempo, vende como charlatán abrelatas y chaquetones de marinero a los salvajes de la Costa de Oro africana. Cuando encuentro por primera vez a Chico, éste trabaja en un garito y vende esponjas a los borrachos que no pueden llevarse todo el alcohol que compran...

La Warner parece no comprender bien el argumento y vuelve a pedir explicaciones. Groucho aclara:

Queridos hermanos: Desde que les escribí, lamento decirles que se han producido ciertos cambios en el argumento...En la nueva versión caracterizo a Bordello, el enamorado de Humphrey Bogart. Harpo y Chico son dos vendedores de alfombras deseosos de abandonar su mercancía e ingresar a un monasterio para celebrar una orgía...

Luego de esta carta, la Warner no volvió a escribirle a Groucho.


Casablanca. (EE.UU. - 1942) Dir.: Michael Curtiz. Guión: Julius J. Epstein, Phillip G. Epstein, Howard Koch y Casey Robinson, sobre una obra de Murray Burnett y Joan Alison. Prod.: Hal B. Wallis y Jack L. Warner. Mus.: M.K.Jerome, Jack Scholl, Max Steiner y Herman Hupfeld. Fot.: Arthur Edeson. Montaje: Owen Marks. Dir. de Arte: Carl Jules Weyl. Int.: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Claude Rains, Paul Henreid. Conrad Veidt, Dooley Wilson.

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