Cuando los pájaros
Antonio Mengs
 

Los pájaros de hogaño se retiran a los nidos de antaño
p. 351


El libro de la infancia se lee de una vez y luego, de vez en cuando; el de Félix Grande, también. Pruebe el lector a abrirlo en una página cualquiera y sentirá su fascinante poder de seducción, su elocuencia visceral y divertida, su grito profundamente humano. Y el libro le hablará. El libro de la infancia de Félix Grande es libro de muchas cosas y muchos rostros, de mucha vida y muchos tiempos, escrito para el gozo relector de una memoria compartida.

Tres movimientos, Capricho, Balada, Fantasía, articulan su ir y venir por el tiempo, los sucesos y las generaciones, musicando la vida en atrevimiento magnífico, evitando con certera habilidad «convertir el fuego de lo extraordinario en la ceniza de la certidumbre», esa pecaminosa tentación de la que por autoindulgencia o ignorancia puede ser forastero quien habita, vuelto ya loco inadvertido, las fuentes sin admirarlas, los pasos sin transitar. El ingenio esencial que ejercita la prosa del poeta—a veces con un pequeño y casi inevitable exceso de ebriedad, dicho sea con una sonrisa— tanto en sus estudios flamencos como en otras novelas, presta aquí alto vuelo a la autobiografía; y desde la anchurosa pasión horizontal por su tierra, con la intención declarada y el saber anárquica la memoria, forja la mayor precisión y la mayor justicia, primero para con los ancestros y luego para con el presente y la posteridad.

«Algo tenía que concebir para cimentar la verdad, puesto que la verdad es a veces inconcebible», dice el autor pudoroso refiriéndose a la Fantasía. No es cierto: el libro entero es fruto de tal acto creador, pues es preciso concebir la verdad. Y la verdad comienza por revelarse ya en Capricho: portentosa hazaña del patriarca, motivada por el orgullo herido, que da lugar a tres generaciones desde las que el nacimiento, la enfermedad y la muerte, el primer trabajo y el amor, los avatares del hambre y de la guerra civil y luego de la democracia miran cara a cara al hombre que hoy, al volver la mirada, se pone en claro y en paz.

La Balada es un libro muy viril; un libro sobre el hombre, desde el hombre, del hombre que mira hacia la mujer, su compañera, y observa y reverencia con admiración la fuerza y la frecuente sensatez de quien le «enmarca la vida». Un libro escrito sin disimulo desde la virilidad bien entendida, para hombres y mujeres. En él se hablan las palabras del hombre al tiempo que se le dice por dentro, se examinan sus motivaciones con respeto y objetividad y sobre todo, con orgullo. Porque importa su camino de aprendizaje de integridad en este valle de lágrimas, importa su cultura de siglos, sus ritos, desafíos, enseñanzas y misterios, su ascendencia y su perdón, signos todos de un peculiar modo de ser y hacerse partícipe en la gran fiesta del vivir.

Y a la vista de los resultados, el lector de bien contrae una deuda de gratitud inexcusable: cuenta Félix Grande aquello que de menos suyo tiene su herencia personal, herencia espiritual de unas gentes y un pueblo de La Mancha que es por extensión la de las gentes y los pueblos de España y aún más, herencia del hombre. Se da por supuesto que los hechos históricos a los que se refiere se circunscriben en tiempo y lugar; pero el hambre, la guerra, el amor y el desafío de la muerte son lugares y tiempos comunes. Y siendo como es esta novela un asombroso compendio de sabiduría popular, de hondas verdades como piedras, legadas por generaciones pasadas sumidas para siempre en el anonimato, no podría por menos que resonar con fuerza en otros muchos tiempos, en otros lugares.

Pensamos que tal vez la biografía debiera escribirse siempre así, con vocación universal, en la fluencia de una lengua del alma transgresora del momento y la circunstancia. Con emoción capaz de arrancar las evidentes lágrimas y provocar el gozo y la alegría de continuo, con silencio respetuoso por los viejos y celebración de los poderes regeneradores. Contando la vida e invitando a vivir, a despecho del dolor y de la pérdida irreparable.

Cuando «los pájaros de hogaño se retiran a los tiempos de antaño» cabe la fortuna de que uno de ellos, el poeta, hable por todos. Félix Grande pone ritmo y cadencia a unas palabras llenas de honestidad, sencillez y reconocimiento, de modo que la Literatura le hace un guiño y no termina: La Balada del abuelo Palancas, un libro para crecer, es un libro importante hoy y que sin duda habrá de serlo para futuros lectores.

Una entrevista a Félix Grande


La balada del abuelo Palancas de Félix Grande, Galaxia Gutemberg / Círculo de lectores, Barcelona, 2003

Menú

||| Información |Contacto |Archivo ||


Copyright © 2003 - 2004 zonamoebius.com

Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor
Todos los derechos reservados.