Petrarca no descansa en paz
Fernando Acevedo

El 18 de noviembre del 2003, frente a una extraña multitud que incluía desde varios grupos escolares hasta el reconocido crítico de arte Vittorio Sgarbi, una grúa levantó la cubierta de mármol del arca, colocada en la plaza junto a la Catedral de la pequeña ciudad de Arquà (hoy Arquà Petrarca), que contiene los restos mortales del poeta italiano Francesco Petrarca (Arezzo 1304 - Arquà 1374), con el fin de realizar un examen científico del cuerpo por un equipo de peritos. El objetivo de la misión de reconocimiento, hecha posible por la Fundación Caja de Ahorro de Padua y Rovigo y coordinada por el Prof. Vito Terribile Wiel Marin, era doble en un principio: verificar el estado de conservación de los huesos -podría haber peligro de ataque por microbios- y devolver un "rostro físico" al poeta mediante la reconstrucción del cráneo, reducido a fragmentos durante un reconocimiento anterior, y la elaboración posterior de su fisonomía mediante programas informáticos especializados.

Podemos decir que el hombre que cantó a "madonna Laura" -mujer de quien sólo se sabe que el poeta conoció en Aviñón durante una misa, a quien dedicó a su muerte versos como Aquí termina mi amoroso canto: / seca la fuente está de mi alegría; / mi lira yace convertida en llanto, y de cuya real identidad aún

no se tiene alguna seguridad-, no ha tenido un reposo tranquilo después de la muerte. Desde su "primera sepultura" al interior de la Iglesia de Arquà en 1374, sus restos han sido disturbados al menos en otras seis ocasiones, y no siempre con buenas motivaciones.

La primera vez fue en 1380, cuando del interior de la iglesia sus huesos fueron trasladados al arca que los contendría para la posteridad, y sobre la cual existe un poema, contenido en el libro Colli Euganei en la Biblioteca de Estado de Viena, que comienza diciendo:

Aquí cerró los honorables años Petrarca,
aquí entre sombras beatas, las aguas y las flores
reposó la suave alma aligerada
del peso de angustias y de honores

Luego, la noche del 27 de mayo de 1630, fray Tomasso Martinelli da Portogruaro rompió "el ángulo del mediodía del arca" para robar los huesos del antebrazo derecho del poeta. Localizado por la justicia veneciana, fray Tomasso fue sometido a proceso y condenado al exilio permanente. Sin embargo, los huesos robados jamás fueron encontrados.

...
que el espíritu cansado
no pueda jamás en más tranquilo puerto
ni en más tranquila fosa
huir la carne atormentada y los huesos

...

En 1843 Carlo Leoni, estudioso de la historia patria, decide hacerse cargo de la restauración del arca, asumiendo todos los gastos. En esa ocasión documenta un rápido reconocimiento por parte del prof. Antonio Maneghelli, quien toma como muestra una costilla que será devuelta a la tumba dos años después.

Un nuevo reconocimiento oficial se lleva a cabo en 1873; la tumba es abierta el 6 de diciembre y se toman los huesos para un examen conducido

por el prof. Giovanni Canestrini, docente de anatomía comparada de la Universidad de Padua. Durante los exámenes, el craneo del poeta se fragmenta, al parecer en forma accidental.

...
Se me había la muerte en torno al corazón envuelto,
ni callando de su mano podía quitarlo

...

La Segunda Guerra Mundial obligaría a una quinta extracción de los restos: el contenido del arca es trasladado en secreto, el 23 de noviembre de 1943, a los subterráneos del Palacio Ducal de Venecia, donde los restos son escondidos y protegidos por gruesas placas de mármol. Terminada la guerra, en los primeros meses de 1946 los huesos son recompuestos en la Escuela de Anatomía de la Universidad de Padua y, el 26 de junio, son solemnemente restituidos al arca de mármol de Arquà.

...
Mas por qué vuela el tiempo huyen los años
si a la muerte se llega en un instante
o con bruna o con blanca cabellera
seguiré de aquel laurel dulce la sombra
por el más ardiente sol y por la nieve,
hasta que el último día mis ojos cierre

...

Es así que en el presente año los diarios anuncian los primeros y sorprendentes resultados de los actuales estudios sobre los huesos del poeta, llevados a cabo en ocasión del séptimo centenario de su nacimiento: no es de Francesco Petrarca el cráneo custodiado en el interior del arca sepulcral de Arquà Patrarca, en Padua.

La confirmación viene dada por los análisis del DNA realizados sobre un hueso maxilar y un trozo de costilla por el prof. David Caramelli, quien es director del departamento de biología y genética de la Universidad de Florencia. «De nuestros análisis, que siguieron los criterios más escrupulosos para el estudio del DNA degradado -escribe Caramelli al prof. Vito Terribile Wiel Marin-, se deduce que las muestras pertenecen a dos individuos diferentes».

...
Yo sentía al corazón venir ya menos
los espíritus que de usted reciben vida
y porque naturalmente se ayuda
contra la muerte todo animal terreno

...

La hipótesis de que el cráneo no fuera el del poeta la había lanzado poco antes la prof. Maria Antonia Capitano: el arco ocular superior poco sobresaliente y la apófisis mastoidea le habían hecho pensar que la cabeza pudiera pertenecer a una mujer. Los retratos de Petrarca, sobre todo el fresco de su casa en Padua, detrás de la Catedral, representan a un hombre de una cabeza con huesos fuertes, muy diferente de los trazos delicados que se dejan intuir en el cráneo que está en manos de los estudiosos.

«Estamos seguros al 100% de que esa cabeza no es la de Petrarca -afirma Terribile-; ahora se trata de esperar de seis a ocho meses los resultados de los exámenes con radiocarbono que solicitamos a la Universidad de Tucson, Arizona, para fecharla. Es difícil en este momento hipotetizar en qué época puede haber sido hecho el cambio».

Con esta noticia, toda esperanza de reconstruir el rostro verdadero de Petrarca parece haberse perdido. Desde hacía tiempo que los estudiosos venían expresando serias dudas acerca de la posible semejanza entre la real fisonomía del poeta y sus representaciones iconográficas, las cuales se suponía serían despejadas en esta ocasión. Por si fuera poco, los datos del análisis anterior, algunos de los cuales eran, a decir de muchos, inverosímiles (los restos pertenecieron a una persona con una altura de 1.84 m. -demasiado para la época en que vivió Petrarca) o pretendían ser demasiado precisos (el peso del cerebro en ese entonces fue calculado en 1,666 gramos -un poco menos pesado que los de San Ambrosio y Byron, un poco más que los de Dante y Foscolo), se han vuelto irrelevantes, ya que fueron realizados sobre el cráneo que se desmoronó entre las manos de Giovanni Canestrini en 1873, y cuyos trozos han sido reconstruidos por el equipo de Terribile.
Sin embargo se continúa con otros estudios que ya habían sido planeados. Se busca analizar, por ejemplo, la extremidad inferior derecha. Las crónicas reportan que el poeta, que se dirigía a Roma para el jubileo de 1350, recibió una coz del caballo de un compañero de viaje. Esto hizo que, una vez llegado a su destino, Petrarca tuviera que permanecer inmóvil por varios días. Algunas fuentes citan en él un cierto andar peculiar que podría ser atribuido a este incidente y confirmado en los estudios.

También se analizarán posibles restos ígneos, no sólo los pertenecientes a la caja usada para trasladar los restos al Palacio Ducal de Venecia sino a las cajas y soportes precedentes. Asimismo, se estudiarán probables restos de animales (como los de posibles aves, pequeños reptiles o insectos que pudieran haberse introducido en la tumba durante el tiempo en que ésta permaneció perforada por el robo del brazo), tipos de madera u objetos que solían introducirse en las tumbas como monedas, tejidos y minerales.

Los resultados de las investigaciones conducidas por el grupo de peritos (que prestan sus servicios gratuitamente en homenaje a Petrarca y a su obra) serán ilustrados en el presente año, en el curso de un convenio de estudios sobre el poeta, previsto en el ámbito de las celebraciones por su séptimo centenario.

El cuerpo de Francesco Petrarca, cuya cabeza y brazo derecho podrían seguir estando en manos de fetichistas o dispersas en formas de ceniza, sigue dando de qué hablar. Ojalá que este asunto no desvíe nuestra atención de sus obras y sus hechos, y que el cuerpo del poeta merezca en la muerte el descanso que, quizá, en vida persiguió y no encontró jamás.

...
El día se apresura y no puede estar lejos,
así corre el tiempo y vuela,
Virgen única y sola,
el corazón punza ahora la conciencia ahora la muerte:
recomiéndame a tu Hijo, verdadero
hombre y verdadero Dios,
que acoja mi espíritu último en paz.
 



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