Bogart, el irresistible

Daniel Chirom


Pocos saben que Bogart no fue pensado originalmente para el protagónico de Casablanca, sino Ronald Reagan, quien no aceptó pues el presupuesto era el de una película clase B. La cinta llevó a límites de popularidad impensados al personaje que interpretó Humphrey en muchas de sus 57 películas: el héroe romántico con un dejo cínico; el chico malo que lo es no por propia voluntad, sino por una razón profunda, en general oculta en su pasado, que le impele a obrar de ese modo. Con Casablanca se convirtió en el actor mejor pagado de Hollywood. Su olfato no lo traicionó, pues, según el mismo confesó, “comencé mi carrera de actor para hacerme millonario”.

La imagen que dio Bogart en muchos de sus filmes era la de un hombre perteneciente a los bajos fondos neoyorquinos. De hecho, muchos espectadores pensaban que él sabía interpretar tan bien los papeles de gangster porque los había vivido en carne propia. Sin embargo, nada hay más alejado de la realidad de sus orígenes. Su padre era cirujano y su madre editora de revistas. Su hogar fue un lujoso apartamento del West Side neoyorquino.

Su primera experiencia como actor fue producto de una broma. En 1920 se desempeñaba como tour manager de una compañía teatral de Brady. “Subí a escena- dijo Bogart- pues durante un tiempo estuve cargando a Neil Hamilton sobre lo fácil que era el trabajo de un actor. Así que en la última representación de la pieza, él me solicitó que ocupase su lugar. Lo hice confiando en lo que pensaba acerca de lo fácil que era actuar. Pero ya en escena las cosas resultaron diferentes: en un momento me tenía que enfrentar cara a cara con un actor que hacía de loco. Lo gracioso del caso es que al mirarlo pensé que realmente estaba fuera de sí y me asusté mucho. Así que me quedé paralizado en escena. Desde ese momento comprendí cuán convincente puede ser el trabajo de un actor. Además, dado el susto que pasé me dije: nunca más las tablas”.

Sin embargo, como ya fue apuntado, sus ansias de ser rico lo llevaron a elegir la actuación para lograrlo. Su primer filme data de 1922 y se llamó Drifting. En este como en otros posteriores, cumplía un papel secundario de joven romántico y bien vestido. Un crítico de aquellos años lo describió como un actor “inadecuado”. Pero Bogart no se dio por vencido y en 1930 firmó contrato por la Fox por 400 dólares a la semana. Cuando pensaba que su carrera en la pantalla grande estaba en un punto muerto, el productor Arthur Hopkins lo llamó para hacer el protagónico de El bosque petrificado.

Cuando llegué a su oficina —recordaba Bogart— estaba sentado junto a él Robert E. Sherwood, el autor de la nueva obra. Cuando Hopkins sugirió que yo hiciese de gangster, Sherwood se opuso, pues pensaba que el papel que me cabía era el de jugador de fútbol. Finalmente me dieron el papel de malo.” Durante las actuaciones Betty Davies —la actriz principal— se hizo muy amiga de Humphrey, prometiéndole que si alguna vez se filmara la obra, ella le haría realizar el papel protagónico. Al poco tiempo y debido al éxito que en Broadway tenía la pieza, el productor decidió llevarla al cine. Para el papel masculino se contrató a Edward G. Robinson. Pero la oposición de Bette fue tan categórica —sostuvo que ella no actuaba en la película sino lo hacía Bogart— que éste obtuvo el papel.

De 1936 a 1940 filmó a razón de una película cada dos meses, siempre de gangster. La mayoría de los personajes que interpretaba terminaban en la cárcel o muertos. Durante mucho tiempo solicitó a la Warner papeles de otro calibre. La compañía siempre se negó. Es que tal como sostenía un critico de aquel entonces, “cuando el crimen y la amargura calan sus huesos y habla de muerte e impuestos con su voz pastosa, entonces la audiencia es suya y sólo suya”. Su interpretación de Sam Spade en El Halcón Maltés cambió su suerte. Para reafirmarse definitivamente con el público y pasar a la categoría de star absoluto, sólo necesitaba otro triunfo. Y allí apareció Casablanca.

En 1945 se casó con el amor de su vida, Lauren Bacall, y protagonizaron juntos El gran sueño (basado en la novela homónima de Raymond Chandler). En 1947 Bogart fundó su propia compañía cinematográfica: Santana Pictures. Dos de los filmes que produjo aún son considerados grandes clásicos: El tesoro de la Sierra Madre y Cayo Largo.

Falleció el 14 de enero de 1957. Según Raymond Chandler, “todo lo que Bogart tenía que hacer para dominar la escena era simplemente entrar en ella”. Y el gran director John Houston sostuvo que “tenía uno de los mayores regalos que un hombre puede poseer: el talento. Todo el mundo se lo reconoció...Su vida, si bien no fue larga medida en años, fue rica, plena...No tenemos ninguna razón para sentir pena por Bogart, solamente la debemos sentir por nosotros pues él ya no nos acompaña. Él es irreemplazable, nunca habrá otro como él”. Y así como el gran Houston afirmó que ningún otro actor podrá reemplazar jamás a Humphrey Bogart, también es posible aseverar que ninguna película será igual a Casablanca. Así que “tócala de nuevo, Sam.”

 


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