Pasado pluscuamperfecto
Marcos Vieytes

 

Ni bien la vi, pensé en lo buena que estaba con ese trajecito sastre de entreguerras, la mixtura texturada del noir y la sci-fi, la evocación de un mundo donde la industria pesada imponía toda su presencia material, por sobre la virtualidad de un siglo concebido en la matriz de las apariencias digitales perfectas.

Casi inmediatamente —y como me había pasado con El hombre araña 2— se me ocurrió discurrir sobre la (in)conveniencia de festejar estos mastodontes que acaparan salas y agostan la posibilidad ya cada vez más lejana de una cartelera diversa. Al fin, dejé de pensar tanto, porque si no la película iba a pasar de largo con toda su alegría y yo iba a quedarme de a pie, mascullando bronca y sin siquiera el consuelo del buen cine.

Porque Sky Captain and the World of Tomorrow (Capitán Sky y el mundo del mañana) no solamente lo es —tanto como la última de Raimi, el Hulk de Ang Lee y unos cuantas superproducciones más que de súper tienen cada vez menos debido a la estandarización de ese modo de hacer cine— sino que encima no lo ostenta. Prefirió aparecer silbando bajito y así, lamentablemente, parece que va a irse. Pero estoy seguro de que muchas de estas películas van a ser clásicos dentro de treinta años y, por lo pronto, deciden abrevar conscientemente en la mejor tradición cinematográfica norteamericana para intentarlo.

La ficción de esta primera película de Kerry Conran —que debutó como escritor y director y de quien ya anuncian John Carter of Mars, basada en un relato por entregas de Rice Bourroughs, el autor de Las minas del rey Salomón— está fechada en 1938, pero la pasión por el ayer no es únicamente argumental ni cabalga sobre el matungo inestable de la moda retro.

Asido con pericia y desprejuicio al lomo de la historieta y los argumentos futuristas de Verne, el plus del film está dado por el ritmo del guión y el contrapunto entre la periodista y el piloto, que en el último tercio se transformará en triángulo con la aparición de una teniente que, por una vez, Angelina Jolie no malogra. Paltrow y Law juegan entonces a regalarnos la comedia que nunca protagonizaron Cary Grant y Verónica Lake y que siempre quisimos ver.

Las imágenes de la invasión mecánica que abren la película se imponen a pura potencia aprovechándose de nuestra incertidumbre de recién llegados, pero lo que uno cree que será apenas el prólogo de un desarrollo convencional, se convierte en la apuesta por un espectador que acepte ese registro cromático particular que la película mantiene durante todo su metraje, a unos personajes que prefieren definirse por los actos más que por las palabras, y a una aventura que se deja ganar gradualmente por la comedia romántica de diálogos ligeros, concisos y graciosos.

En Coleege, Buster Keaton repetía una y otra vez el gag de su impericia física intentando sin éxito desempeñarse en una sucesión de pruebas atléticas. Lo que al principio nos divertía y nada más, se revelaba al final de la película como una pieza clave para entender la evolución del personaje. En Cap. Sky, es Polly la que repetirá —como si del estribillo de una canción se tratara— una situación que no sólo allana el camino hacia uno de los mejores cierres humorísticos del año, sino también el acceso a la evidencia de lo que nosotros ya sabíamos, pero ellos no se animaban a decirse.

Al optar por la historia de amor y la comedia de situaciones, Conran elude sabiamente la vacuidad digital que despunta en el bombardeo a la base y la persecución aérea posterior. Ese momento y el de la irrupción extemporánea de la mujer de negro, que quiebra el clima mecánico y brumoso del policial negro, atacando a los protagonistas con armas que tememos sobrenaturales —y por ello desubicadas en el contexto metalúrgico de la historia—, no alcanzan sin embargo a estropear la coherencia estilística y dramática de la historia.

Hasta podríamos decir que la duración justa de dichas secuencias nos avisan que debemos suspender la incredulidad y entregarnos al más puro placer de la fantasía. La recompensa no se hace esperar. La acción explícita pero ligera cede ante el misterio oscuro de la identidad de Totenkopf, que es en sí mismo un banquete para cinéfilos delicioso y sazonado.

En la sala, mientras la mirábamos pasar sin poder apartar la vista de ella, un amigo me dijo que viéndola le daban ganar de tener quince años. Después coincidimos en que más valdría volver a tenerlos, y eso es lo que nos pasa toda vez que la aventura cinematográfica solicita con armas nobles la colaboración de nuestra mirada y nos dejamos encantar por ella.


Sky Captain and the World of Tomorrow (Capitán Sky y el mundo del mañana). Dirección y guión: Kerry Conran. Fotografía: Eric Adkins. Diseño de producción: Kevin Conran. Música: Edward Shearmur Montaje: Sabrina Plisco. Intérpretes: Gwyneth Paltrow, Jude Law, Giovanni Ribisi, Michael Gambon, Laurence Olivier. País: Estados Unidos. Año: 2004


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