"Atravesaremos la niebla y el aire impuro"
Iria Puyosa


“So foul and fair a day I have not seen”.
William Shakespeare: Macbeth. Acto I. Escena III.

Alex camina por los pasillos desiertos de su convulsionada escuela secundaria, casi indiferente, recitando a Macbeth “So foul and fair a day I have not seen” ("Tan atroz y hermoso día, yo no había visto") Aparentemente, Alex es el único de los involucrados que ha logrado verlo, pero eso no hace menos cierto que los sucesos de ese día son la evidencia de una profunda inversión de valores. Esa inversión en la cual lo claro es sucio y lo tormentoso es desapasionado, es lo que nos muestra Gus Van Sant, en su Elephant.




Mostrar es sin duda la palabra clave de esta película, que se erige sobre un notable trabajo fotográfico y un puntilloso montaje, bajo una dirección que explora los fundamentos del cine, la relación entre el espacio y el tiempo. La fotografía de Harris Savides es una sucesión de extraordinariamente largos planos-secuencias, en su mayoría realizados con la técnica de cámara en mano.

Un tipo de toma, que vemos usar sólo ocasionalmente a grandes fotógrafos, constituye la rutina de trabajo de Savides en Elephant. Elías, Nathan, Michelle, son seguidos por la cámara desde el exterior de la escuela (el estacionamiento o las canchas deportivas) hasta el interior (la biblioteca, los vestidores, el laboratorio fotográfico).


Van Sant tiene que haber realizado un trabajo milimétrico de composición previa, porque los mismos desplazamientos y encuentros entre los personajes son rodados, dos o tres veces, con ligeras variaciones de punto de vista y el mismo despliegue de pericia fotográfica. El resultado es que, a pesar del convencionalismo y la casi desnudez minimalista de la locación, las imágenes adquieren una inusual belleza. Ese aparente esteticismo mueve al espectador a un estado de ánimo contemplativo, en el cual el ascenso de la tensión es casi imperceptible.


Van Sant logra así mantener al espectador hipnotizado hasta el momento en que la prevista violencia se hace presente. El sonido y la música contribuyen a atenuar la interferencia de las pre-concepciones sobre los sucesos de Columbine que cada espectador tenga. Es que resulta difícil hacer entrar «Para Elisa» en cualquiera de las visiones estereotipadas de la masacre.

La repetición obsesiva de los mismos acontecimientos banales obliga al espectador a hacer un esfuerzo para mantener la atención cuando aparentemente no está pasando nada. Y, los espectadores que logran enfocar su mirada en los detalles de cada toma, pueden descubrir los valores inversos bajo la superficie de la normalidad.

Sin el minucioso trabajo de dirección y la sutileza del guión de Elephant sería bastante fácil no fijarse en esas inversiones. No fijarnos en que, rutinariamente, John debe tomar las llaves y el volante de un carro que su padre no puede manejar. No fijarnos en la insensibilidad de la frase “Most importantly, have fun” (“Lo más importante, diviértete”). Por el contrario, con la propuesta desapasionada de Van Sant, quizás “atravesaremos la niebla y el aire impuro” (1). Quizás podamos achicar la distancia que nos separa de esos muchachos vulnerables. Las víctimas, todas las víctimas.

(1) William Shakespeare: Macbeth. Acto I. Escena I.


Elephant, Dirección: Gus Van Sant. Guión: Gus Van Sant. Montaje: Gus Van Sant. Fotografía: Harris Savides. Sonido: Leslie Shatz. Intérpretes: Alex Frost (Alex); John Robinson (John McFarland); Elias McConnel (Elias); Kristen Hicks (Michele); Eric Deulen (Eric); Nathan Tyson (Nathan); Bennie Dixon (Benny). Duración: 81 min. USA, 2003.


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