Julia (Carmen Maura),
el personaje principal de La comunidad, se queda
dormida junto a su marido con la televisión prendida. En
la pantalla se ve uno de esos documentales sobre la naturaleza
que dan por el Discovery Channel; y en él se observan unos
pichones de buitre mientras una voz en off indica que
esas aves se alimentan de carroña. Y como nada es gratuito
en el cine de Alex De La Iglesia, ni
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para
los personajes ni para el espectador, esa escena explicitará
el mensaje del filme, que como ese programa habla acerca de un animal
rapaz: el ser humano.
Las películas del
director vasco son intensas, de climas asfixiantes; sólo
logran explotar, tomar aire, por la vía del absurdo y el
impacto sanguinolento, lo que genera muchas risas y no menos espantos.
Por ello, cuando Julia, una agente inmobiliaria, se encuentre con
300 millones de pesetas en el departamento de un consorcista muerto,
habrá que estar preparado para la escalada humorísticamente
virulenta en la que se transformará el filme.
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En
ese plan, de La Iglesia crea una serie de personajes
terroríficamente humanos. Es que los vecinos del edificio,
la irónica “comunidad” del título, hacía
tiempo que estaban esperando por hacerse de aquel dinero, y que
venga una intrusa a quedarse con lo que les pertenece será
el punto de partida para una serie de atroces situaciones, que llegarán
a la cima en el ascensor del edificio, muy salomónico, por
cierto. |
Aunque
más allá de los sobresaltos, los espantos y el humor
que propone el director,
La comunidad funciona porque presenta varios niveles para
el análisis. Por un lado, puede ser vista como una puesta
en marcha de las formas cinematográficas de Alfred Hitchcock,
desde los planos hasta los climas, como así también
del suspenso más clásico ejecutado en los Estados
Unidos. Claro que De La Iglesia no se conformó
con seguir las reglas básicas del género; además
le agregó su humor y su amor por el cine clase B en alguna
toma que hace recordar a «La noche de los muertos vivos»,
como aquella en que varios brazos atraviesan una puerta para intentar
atrapar a Julia.
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Por cierto
que las referencias cinematográficas que introduce el director
resultarán un festín para los espectadores adeptos
a los guiños. Y, asimismo, serán una muestra de
los últimos 20 años de cine fantástico: desde
un Darth Vader onanista, hasta una vieja saltando por los techos
a lo Matrix, ambos ejemplos son íconos de una cinematografía
muy cara a los sentimientos de una generación de público
de treinta y pico, entre los que se encuentra De La Iglesia.
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Pero
lo que hace más interesante a La comunidad
es su trasfondo social. El Madrid interior que muestra el creador
de Muertos de risa es un sitio sin corazón,
aberrante; repleto de vecinos chusmas, esperanzados en el golpe
de suerte que significa una maleta repleta de dinero. Como aquellos
buitres a la espera de un cadáver, el consorcio de la película
revolotea sobre la figura de Julia. En ese sentido, el plano final,
amén de trazo grueso, resulta justo. |
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Con
una factura impecable en todos los rubros, entre los que descuella
la música de Roque Baños y la fotografía de
Kiko de la Rica, que ayudan a generar los climas lúgubres
dentro del desvencijado edificio, las actuaciones no podían
ser menos: la ex chica Almodóvar, Carmen Maura, demuestra
tener muy buen sentido del humor para interpretar a la rubia “hitchcockniana”
y Emilio Gutiérrez Caba recrea con perfecto tono al administrador
del edificio.
Y como en todo buen filme de género que se precie, tiene
que haber una par de secundarios geniales y allí están
Terele Pávez, quien fue señalada por el director como
la “Vincent Price española” (como Ramona), y
Eduardo Antuña (como Charly), quien gusta disfrazarse del
mencionado Darth Vader y espiar a la gente. Cada escena en la que
interviene Antuña le da a la película un toque |
de gracia particular. Dentro de ese dibujo sin concesiones del vecindario,
cercano en ciertos puntos al de El Chavo del 8, el programa del
mexicano Roberto Gómez Bolaños, Alex De La
Iglesia, como Tim Burton, protege a sus solitarias y sórdidas
criaturas, y opta por redimirlas en el momento justo. Porque si
bien en el filme todos aparecen como avaros, miserables, mentirosos,
despiadados, también es cierto que habrá una instancia,
una crucial toma de decisiones, para demostrar que algunos no son
como los demás. |
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La comunidad,
España 2000.
Director: Alex De La Iglesia. Protagonistas: Carmen Maura (Julia), Eduardo
Antuña (Charly), María Asquerino (Encarna), Jesús
Bonilla (Ricardo), Sancho Gracia (Castro). Guionistas: Alex De La Iglesia,
Jorge Guerricaechevarría. Fotografía: Kiko de la Rica.
Montaje: Alejandro Lázaro. Música: Roque Baños.
Dirección de arte: José Luis Arrizabalaga, Biaffra.
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