Buenos vecinos
Mauricio Mex Faliero


Julia (Carmen Maura), el personaje principal de La comunidad, se queda dormida junto a su marido con la televisión prendida. En la pantalla se ve uno de esos documentales sobre la naturaleza que dan por el Discovery Channel; y en él se observan unos pichones de buitre mientras una voz en off indica que esas aves se alimentan de carroña. Y como nada es gratuito en el cine de Alex De La Iglesia, ni

para los personajes ni para el espectador, esa escena explicitará el mensaje del filme, que como ese programa habla acerca de un animal rapaz: el ser humano. Las películas del director vasco son intensas, de climas asfixiantes; sólo logran explotar, tomar aire, por la vía del absurdo y el impacto sanguinolento, lo que genera muchas risas y no menos espantos. Por ello, cuando Julia, una agente inmobiliaria, se encuentre con 300 millones de pesetas en el departamento de un consorcista muerto, habrá que estar preparado para la escalada humorísticamente virulenta en la que se transformará el filme.
En ese plan, de La Iglesia crea una serie de personajes terroríficamente humanos. Es que los vecinos del edificio, la irónica “comunidad” del título, hacía tiempo que estaban esperando por hacerse de aquel dinero, y que venga una intrusa a quedarse con lo que les pertenece será el punto de partida para una serie de atroces situaciones, que llegarán a la cima en el ascensor del edificio, muy salomónico, por cierto.

Aunque más allá de los sobresaltos, los espantos y el humor que propone el director,
La comunidad
funciona porque presenta varios niveles para el análisis. Por un lado, puede ser vista como una puesta en marcha de las formas cinematográficas de Alfred Hitchcock, desde los planos hasta los climas, como así también del suspenso más clásico ejecutado en los Estados Unidos. Claro que De La Iglesia no se conformó con seguir las reglas básicas del género; además le agregó su humor y su amor por el cine clase B en alguna toma que hace recordar a «La noche de los muertos vivos», como aquella en que varios brazos atraviesan una puerta para intentar atrapar a Julia.

Por cierto que las referencias cinematográficas que introduce el director resultarán un festín para los espectadores adeptos a los guiños. Y, asimismo, serán una muestra de los últimos 20 años de cine fantástico: desde un Darth Vader onanista, hasta una vieja saltando por los techos a lo Matrix, ambos ejemplos son íconos de una cinematografía muy cara a los sentimientos de una generación de público de treinta y pico, entre los que se encuentra De La Iglesia.

Pero lo que hace más interesante a La comunidad es su trasfondo social. El Madrid interior que muestra el creador de Muertos de risa es un sitio sin corazón, aberrante; repleto de vecinos chusmas, esperanzados en el golpe de suerte que significa una maleta repleta de dinero. Como aquellos buitres a la espera de un cadáver, el consorcio de la película revolotea sobre la figura de Julia. En ese sentido, el plano final, amén de trazo grueso, resulta justo.

Con una factura impecable en todos los rubros, entre los que descuella la música de Roque Baños y la fotografía de Kiko de la Rica, que ayudan a generar los climas lúgubres dentro del desvencijado edificio, las actuaciones no podían ser menos: la ex chica Almodóvar, Carmen Maura, demuestra tener muy buen sentido del humor para interpretar a la rubia “hitchcockniana” y Emilio Gutiérrez Caba recrea con perfecto tono al administrador del edificio.
Y como en todo buen filme de género que se precie, tiene que haber una par de secundarios geniales y allí están Terele Pávez, quien fue señalada por el director como la “Vincent Price española” (como Ramona), y Eduardo Antuña (como Charly), quien gusta disfrazarse del mencionado Darth Vader y espiar a la gente. Cada escena en la que interviene Antuña le da a la película un toque
de gracia particular. Dentro de ese dibujo sin concesiones del vecindario, cercano en ciertos puntos al de El Chavo del 8, el programa del mexicano Roberto Gómez Bolaños, Alex De La Iglesia, como Tim Burton, protege a sus solitarias y sórdidas criaturas, y opta por redimirlas en el momento justo. Porque si bien en el filme todos aparecen como avaros, miserables, mentirosos, despiadados, también es cierto que habrá una instancia, una crucial toma de decisiones, para demostrar que algunos no son como los demás.

La comunidad, España 2000. Director: Alex De La Iglesia. Protagonistas: Carmen Maura (Julia), Eduardo Antuña (Charly), María Asquerino (Encarna), Jesús Bonilla (Ricardo), Sancho Gracia (Castro). Guionistas: Alex De La Iglesia, Jorge Guerricaechevarría. Fotografía: Kiko de la Rica. Montaje: Alejandro Lázaro. Música: Roque Baños. Dirección de arte: José Luis Arrizabalaga, Biaffra.


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