YOLANDA LACARIERI

 

 

Casa de mujer encinta

 

Aquí Trasnoché la invariable mañana,
Leí lo que se me iba cumpliendo
Entre piedras sueltas.
En las comisuras me escurría leche.
Me asqueaba el new age.
Inventé a los personajes
Que desayunaban conmigo
Y toleraban el vómito.
La melancolía es una pieza invaluable,
Se pule con las más finas franelas.
La indiferencia se monta en su propio caballete.
Aquí Agua la boca.
De aquí abstraje mis hilos
Que bailan a tales ritmos negroides
A palmo y palmo.
Aquí Deambulo como lazarillo
Puedo vacilar
Caer de su gracia
Hacer travesuras de duende
Morar cuando sea niña
Desprenderme de mi cuerpo
Nuevamente en valses
Y faldas con toda la tela posible para el vuelo.


*

 

Ceremonia de un anonimato

 

De noche aguardo a que un rayo
Me parta. A distancia somos ánodo y cátodo.
Desde que soy algo encendido blasfemo.
Escucha la canción de cuna
Para esta soledad de mi cuerpo.
¿Te place desperdiciar el eco de este cuarto?
Sus muros graban los rebotes
De instrumentos naturales que hago callar.
El cuarto está vacío: estoy yo.
Tu luz ausente me provoca.
Es el cuerpo del delito:
Desperdicio inflamable.

Ya quemé las cartas de esta tirada.
Volvamos a que un rayo me parta.


*

 

Eligiendo un amante

 

Prepara pómulos, afila nariz, evacua venas.
Para su encuentro compuso un réquiem.
Tocando tus labios lo interpreta.
Los estambres se enervan en tu epitafio.
La muerte vuela con su capa por encima
De sus alas omnipresentes, traspasa su divina luz.
Como muerta se derrite al presenciar tu autopsia.


*

 

Un cierto espécimen

 

Aparece la intrusa, sopla con su aliento a florecillas.
Dócil se deja tatuar el abdomen con una pluma de ganso.
Sus voces en cautiverio no se reproducen.
Algunas zonas erógenas marcadas con barniz de uñas
Están en peligro de extinción.

Esta mujer es un pez blando en agonía

Boquea
............— Así besa.

El pincel más espeso debe resbalar en su entrepierna.
Lentamente la mujer se decolora, son días de guardar
silencio.
Su piel parece ser un diario con hojas de papel encerado.


*

 

Cómo estrangular a una criatura perversa

 

Fase 1. Enamoramiento

Ser atravesado es la encrucijada
Entre ponerse a brincar en el resorte de una trampa
O lamentarse sobre los vestigios de una travesura.

 

Fase 2. Venganza

Durante la cacería la presa tiene más agua.
Los iris se tensan como saeta de querubín.
Una premonición se transforma en cuento.
Se dice de boca en boca como besos.
Los heraldos confirman la leyenda
En relevos olímpicos, como teléfono descompuesto.
La epístola se desgasta como flirteos a quemarropa.

Te involucras en el asunto de un angelito armado.
Sin aspavientos lo pescas al vuelo, abres su alas.
Te aseguras que su cuerpo esté vencido.
Tienes el blanco, donde lo toques, te desangras.


*

 

Cinta de terror

 

Esta noche sentencia la muerte de otro cigarro.
La boca del estómago comete suicidio, no se arrepiente.
Mejor no te acerques al mar, no digas la humedad.
Es el desierto el lobo que te refleja
Si yo me resguardo de bestia.
Mañana la noche amanece con otra trastada.
Las garras florean esa boca mientras me plazco gimiendo.
Me doblo y la noche me nace de dentro.
Con un morboso deseo de anunciar una muerte
Y de ser vulnerable.


*

 

Visita de una sonámbula

 

Un pie lo espía.
Ella lo provoca.
Seduce sus libros.
Hojea y no tiene vestido.
El pudor se quedó en el prólogo.
Muerde una página.
Lame las espinas.
Se le viene el librero encima.
Él despierta.
Las hojas como al principio la arropan.
Su cuerpo se enfría. Ella lee. Cierra la noche.

 

Yolanda Lacarieri
San Miguel de Allende (México)

de Pista para las Hadas, El Hechicero ediciones, Querétaro, 2002.

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