Hombres de cristal
Yael Rosenfeld
 
La mensajera de cristal es la primera novela de Pham Thi Hoài, una joven escritora vietnamita que comenzó como archivera y traductora de autores occidentales y, en 1995, obtuvo el premio literario para autores no europeos de la Feria del Libro de Frankfurt. Según lo que se sabe de la autora, pertenece a una generación de escritores vietnamitas que ya no toman el tema de la guerra como el centro de su obra, aunque la presencia de ésta -y, sobre todo, sus consecuencias en la sociedad- es evidente en los ambientes que pueblan los personajes, el ánimo de los mismos, su dolor y fragilidad, sus vidas grises y triviales.

Los otros ingredientes del cóctel son las notorias influencias de la literatura occidental, que sumadas a las reivindicaciones de la autora, como mujer y como vietnamita, hicieron que la misma tuviera problemas con la censura de su país y sus obras fueran consideradas escandalosas, ya que se enfrentaban a los modelos de "realismo socialista" y a la tradición promovida por el oficialismo cultural.

Todos estos elementos hacen que resulte "políticamente correcto" halagar exageradamente una novela que representa la oposición a lo establecido, la búsqueda de un estilo muy personal y, a la vez, técnicamente rebuscado y pretendidamente "transgresor". Sin embargo, el mayor valor del libro no radica ni en el estilo ni en los antecedentes de la autora, sino en la sencillez de una historia de antihéroes, que si bien se puede leer en el trasfondo, por momentos se enreda en artilugios de la técnica narrativa y se torna aún más claustrofóbica y oscura que la sociedad que está retratando.

La historia tiene como protagonista a Hoài, una joven que se convierte en la hermana menor de una familia numerosa cuando la pequeña Hon muere de muerte súbita. El dolor hace que Hoài se "encierre" en su cuerpo de catorce años, mientras proyecta su falta y necesidad de afecto en la vida de sus hermanos y conocidos, una galería de personajes arquetípicos y contradictorios, que hablan el lenguaje vulgar de las calles de Hanoi, y que representan las distintas "instituciones" de la sociedad: la mujer vietnamita -representada en forma dramática por su hermana gemela Hàng-, los intelectuales, el partido, el hampa, los cuadros técnicos formados en la Unión Soviética, los artistas, etc. Entre ellos, la pequeña Hoài es una figura solitaria, muy culta pero prácticamente autista. Ella mira la vida a través de una ventana que da a la fábrica de cerveza, debajo de la cual pasan "olas de rostros y siluetas que se ahogaban" en sus ojos, hombres a los que ella clasifica en dos especies: "los que son capaces de ternura y los que no".

Con su mirada cruel, irónica y casi siempre demasiado ingenua, la pequela Hoài detiene su vida quince años, y sólo cuando el fracaso de los que la rodean se torna irreversible, abandona su "existencia de patito feo", se libera de su infancia y se dispone a iniciar su propia vida. Y sin embargo, su primer acto de mujer se torna un nuevo desencuentro: Hoài y su figura siempre triste, frágil y solitaria nos deja con la sensación de habernos robado la alegría de leer su historia.


La mensajera de cristal, Pham Thi Hoài, Ed. Lumen, colección Femenino Lumen, Barcelona, 1992.
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