Rodando adolescentes
Iria Puyosa

 

"Me soñé en un viaje…" Dice la canción que suena de fondo, mientras un Mercedes Benz rueda por una avenida casi desierta. Sobre el carro, va un sofá y un osito de peluche. Comienza el "field trip to Wonderland". Un muchacho de cuerpo bronceado y perfecto se agita sobre una muchacha más bien sin gracia. Después del orgasmo, intercambian preguntas imbéciles.

La estética de video casero y la narración en inglés con subtítulos en español despiertan mi curiosidad frente a Te amo (Made in Chile), una película de la cual no había escuchado hablar hasta quince minutos antes de comenzar a verla. Por el contrario, de Y tu mamá también, había escuchado bastante y la primera escena prometía una decepción.

"Dos elefantes se balanceaban…", cantan en el asiento trasero del Mercedes. Hay un osito de peluche que desaparecerá. Son las vacaciones de verano. Suficiente para que el espectador sepa que el tema es la infancia que se pierde.

La otra se supone que es una road-movie. Inevitable, pensar en Thelma y Louise o en Dean Moriarty. Pero de entrada se ve más bien como un pornito para puritanos.
Al inicio de Te amo (Made in Chile), Sammy nos cuenta quienes son él y sus amigos. Él es "the casualty", la víctima en el divorcio de sus trabajólicos padres. No es que sea un caso original, desafortunadamente. Lo que me atrapa de la narración de Sammy son frases como "parecíamos libres pero lo que realmente necesitábamos era un lugar seguro en donde escondernos". El paso de inglés a español y de español a inglés, con el marcado acento chileno, sobre las inestables imágenes de video casero en baja resolución, quedaría como una simple curiosidad. Pero parece que hay algo más en esta película poco publicitada. "Secretos que no nos contábamos entre nosotros y secretos que uno mismo no se contaba".

Para el espectador que comienza a ver esta película sin ninguna referencia previa, Te amo (Made in Chile) luce bastante improvisada. Gran parte se debe a la inclusión de imágenes de video, aunque ciertamente la fotografía de lo que está rodado en cine tampoco es preciosista. Mérito de Irek Hartowicz, quien logra las imágenes precisas para contar esta historia con una mirada modesta. El montaje limpio, ayuda bastante. No capté ninguno de esos errores graves que frecuentemente se encuentran en el cine de bajo presupuesto. Los cuatro protagonistas presentan actuaciones espontáneas, especialmente quienes interpretan a Mike (Joshua Walter) y a Sammy (Adrián Castilla). Los dos gringuitos resultan bastante verosímiles. Habría que ver a estos chicos en otras películas para saber si es mérito propio o únicamente el efecto de un buen guión más una buena dirección.

En ese caso el mérito sería del director Sergio Castilla. Aunque fue poco lo que pudo lograr de Tamara Acosta, la actriz que interpreta a la nana de Sammy, un excelente personaje desperdiciado por una actriz poco dotada para el cine. También terriblemente sobreactuada la actriz que interpreta a Fernanda, la represiva y reprimida hermana de Daniela.

Las cuatro historias son tristes. La de Isabel y la de Sammy, oscuras, terribles. No obstante, la película defiende la inocencia. La fotografía y la música ayudan en esa tarea. Ningún regodeo en lo horrible. Son adolescentes. Sufren. Casi siempre están alegres. Y siguen siendo bonitos. Hasta se cosen corazones rojos en las solapas del uniforme escolar, sin llegar a ser totalmente cursis.

Julio y Tenoch también son adolescentes, aunque un poco más creciditos.
Y tu mamá también, también explota el recurso del narrador. Pero no se trata de un narrador dentro de la trama como era el caso de Sammy, sino un narrador extradiegético (Daniel Giménez Cacho) que nos hace guiños irónicos para comentar una historia que podría ser demasiado trivial.

Es que esta película hace equilibrios entre dos apuestas: por un lado la taquilla, apuesta que aparentemente ganó; y por el otro, el cine de autor, en dónde queda la incógnita. Gana puntos en la secuencia de la boda, en donde se inicia la trama, lo anterior fue prólogo. En la secuencia del ménage à trois, en donde termina la trama, el resto es epílogo. Y en los comentarios del narrador a lo largo de la carretera que va a la inventada Boca del Cielo, a donde finalmente llegan. Porque aunque Tenoch y Julio crean que lo están inventando, resulta que México sí existe. En las derrochadoras fiestas de quienes viven del Estado y en la miseria de los pueblos de pescadores. No se necesita del realismo socialista para verlo.

Cuadrón mete algunas referencias fáciles, como que el muchacho clase media trabajadora sea de apellido Zapata (y la hermana simpatizante del Ejército Zapatista) y el niño rico tenga nombre indígena y apellido de la aristocracia local. Los extranjeros se lo perdonamos, pero quizás los mexicanos sientan que les están deletreando la moraleja.

Diego Luna presenta una actuación de primera. También Gael García Bernal actúa bien -además de lucir muy bien-, aunque tuvo mayor calidad su trabajo en Amores Perros. Por el contrario, Maribel Verdú no calza en un personaje que daba para brillar

Aunque el comentario político-social tiene interés, lo que más demanda atención en Y tu mamá también es la hipocresía precoz del par de charalostras. Excelentes amigos que se traicionan por un polvo mal gozado y se alejan para no reconocer el gusto de su descubrimiento de lo que hay en la sexualidad. Los jóvenes también saben ser farsantes. En cualquier caso, el espectador se ríe y se emociona, acompañando a esos tres por las carreteras mexicanas. Ya eso es algo, entre tantas películas cuya mediocridad se olvida casi antes de salir de la sala.  
 

Te Amo (Made in Chile). Dir. Sergio Castilla. Guión: Sergio Castilla. Fotografía: Irek Hartowicz. Montaje: Robert Reitano. Dir. Arte: Jane Duhart. Interpretes; Adrián Castilla, Tamara Acosta, Emiliana Araya, Daniela Ropert, Joshua Walter. Chile, 2001.
Y tu mamá también. Dir. Alfonso Cuarón. Guión: Alfonso Cuarón y Carlos Cuarón. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Dirección artística: Miguel Angel Alvarez. Montaje: Alfonso Cuarón y Alex Rodríguez. Música: Molotov, Plastilina Mosh, Café Tacuba, etc. Intérpretes: Diego Luna, Gael García Bernal y Maribel Verdú. México, 2001


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