|
|
Encontrar
a Totó sin pintura y abajo del escenario es una revelación: el punto
de encuentro de la persona Guillermo con el personaje es la pasión que
pone para hablar de su trabajo. Y el contraste se produce entre esta pasión
amorosa y la reflexividad de su discurso sobre el quehacer teatral contemporáneo.
Aunque es muy joven tiene el aplomo que le da una sólida formación:
del modelo de Eugenio Barba a la investigación en clown con Tony Lestingi,
en géneros puros con Cristina Moreira de la Escuela Lecoq, considerada
la madre de los actores de la movida clown, como Batato Barea, Verónica
Llinás y el mismo Lestingi. En danza aborigen con un grupo irlandés,
en canto con Marikena Monti. Ha sido seleccionado en el '99 por la compañía
Le Cirque du Soleil, e invitado a integrarla en su recorrido por el mundo. Es
formador a su vez, ha dado seminarios y talleres en Argentina y el exterior. En
Mar del Plata, durante la temporada de verano de 2002, Guillo Totó Castiñeiras
recibió el premio Estrella de Mar a la Dirección Marplatense.
Comenzamos
hablando sobre el montaje simultáneo de varias obras... En
realidad se debe a varias cosas, a que soy un generador de proyectos y de ideas,
y a que estoy con un grupo que me acompaña y que trabaja a full durante
el invierno todos los días de la semana. Esa es la parte más bonita
de la historia: La Farfala es un grupo de gente que confía en mí
y que tiene el coraje de ponerse a producir a nivel artístico sin ningún
tipo de rédito económico. Las
condiciones de desarrollo para los elencos marplatenses hacen obstáculo
al sueño de trabajar de un modo profesional. La pregunta indicada para
superarlo y hacerse una vida en el arte fue elegir las mejores salas, y esforzarse
en trabajar y presentar diferentes proyectos. Eso
es lo más terrible, que siempre que uno llega con un proyecto y propone
un verano con tres funciones semanales en horario central, termina haciendo una
sola función y a medianoche. Me dije ¿cómo se puede uno acomodar
a esta situación? Y el resultado fue reponer Celestyna, que fue
un espectáculo que hicimos en el 2000, estrenar Desdémona
que va una vez por semana; también hacer mi trabajo unipersonal, trabajar
en otro elenco haciendo una obra de Discépolo, y programar un ciclo de
humor en el Museo del Mar, convocando a humoristas marplatenses y de BA. Un
actor y director formado durante siete años en Buenos Aires, donde los
espectáculos suelen ir de jueves a domingo, -o en el San Martín
de martes a domingo-, tiene una idea clara sobre qué es trabajar seriamente
en Teatro. Creo
que se tiene que trabajar así si uno quiere llegar a cierto profesionalismo.
Tengo 28 años y a los 22 decidí dedicarme al teatro, dejar de hacer
otro tipo de trabajos y tener que soportar lo que significa decir "soy actor"
y voy a hacer esto. Me volví un generador, soy un generador atómico.
No veo de otra forma la vida sino a través de la creación. Hacerlo
y dedicarme a la creación de cuestiones tiene que ver conmigo, con no poder
quedarme quieto. Quería quedarme en Mar del Plata y no tener que partir
otra vez a BA. Planteado que me van a dar una función por semana, más
vale con buena onda: que me den esa función. Pero para tener ocupada toda
la semana, me pregunté ¿Cuáles son los espacios más
bonitos? ¿El Teatro Colón, el Auditorium?, y me dije "allí
estaré". El
proceso de convertirse en maestro Desde
el '96 al 2000, hice cursos en el Cervantes, en el Teatro Regio y en la Escuela
de Actuación de la Asociación Argentina de Actores. Más allá
del estudio y de la formación, llegó un momento donde me puse a
dar cursos con Cristina Moreira -quien sigue las técnicas de Jacques Lecoq
de estilos puros: Tragedia, Melodrama, Commedia dell Arte, Clown y Bufón-,
ella me tomó como maestro ayudante, y ahí aprendí teniéndola
como guía y maestra. Una cosa es tomar un curso y otra cosa es darlo.
Tuve que aprender maniobras que tienen que ver con la didáctica de pasar
este estilo, donde el asunto me terminó de redondear. Después di
cursos con Tony Lestingi, me convertí además de discípulo
en compañero de trabajo de mis maestros. Es donde aprendí realmente
las cosas, además los tuve como directores, también fue importante
trabajar como actor en sus espectáculos. Mis años de formación
en BA fueron de una apertura muy grande, de irme de Mar del Plata donde hay que
pelear por las 20 butacas para que la sala esté más o menos cálida,
a trabajar para un público de 400, 800. Aprendí que actuar es un
gran riesgo, en BA me sentí realmente expuesto al público; además
la presencia de la crítica implica que pueden llegar a hablar de la obra,
implica ese riesgo de que uno puede llegar a hacerse famoso. Una gran ilusión,
una gran mentira o una gran verdad, es terrible. Es mortal y es buenísimo
que un artista, un actor, pueda llegar a grandes masas. Eso
de ser famoso también le puede servir a un actor para elegir con más
espectro lo que va a hacer, le abre mejores posibilidades de trabajo. Claro,
en BA está ese riesgo de quizás llegar a vivir de eso, del arte.
De hecho allá vivía de eso, tenía mi lugar, comía,
tomaba el colectivo, iba a un teatro a actuar. En BA dirigir es muy difícil,
juntar un grupo de gente y combinar los horarios, más cuando la gente que
uno convoca se está ganando el pan como actor, haciendo publicidad, una
cantidad de cosas. Llegado a Mar del Plata se me ocurrió armar un espectáculo.
Tenía las 30 personas trabajando conmigo; poder combinar los ensayos para
treinta personas es maravilloso, aquí la gente tiene tiempo para trabajar.
El primer espectáculo lo dirigí viviendo en BA, venía
una vez por semana como un ciclón, llegaba con una energía, la gente
joven necesita un poco esa revolución externa e interna, en el cuerpo,
en la palabra. Una cantidad de jóvenes estaban acá instalados sin
saber qué hacer y de repente entraron en la vorágine. Esta convocatoria
se dio porque estaban agotadas las propuestas. ¿Por qué tanta gente
se pone a trabajar en murga?, es una gran movida: ¡Porque hace falta moverse!
| |
|
| Talento,
formación y desarrollo profesional: condiciones para ser
creador
En la Escuela
de Arte Dramático no se aprende que el riesgo que es trabajar en lo artístico,
se tornan maestros, es una forma cómoda, "te doy un título
pero no corras el riesgo de tratar de vivir actuando". Me ocupé de
ver planes de estudio y si podía insertarme de alguna manera; encontré
apertura, me recibieron el proyecto, pero la realidad es que ellos están
sin edificio; que para hacer cambios, para incorporar gente, tienen que pagar
más sueldos. Todo es un problema, porque son municipales. Entonces
lo entiendo, no es un problema de la Escuela de Arte Dramático, hay que
ir más a lo profundo, no es de la escuela ni de quien la dirige. Los
textos de Celestyna, Finimondo, Bernarda y Desdémona, fueron trabajados
sobre el original por Guillo. La puesta en escena exige de un director que sepa
algo más, inclusive que sea una suerte de hombre orquesta, capaz de convertirse
en dramaturgo. La
concibo de este modo, es un poco complejo: puesta en escena sería una combinatoria
entre lo que es literatura, plástica, música. Un director teatral
tiene que saber esto, por lo menos los elementos básicos que existen en
cada una de las ramas, que son diferentes. Yo en plástica tengo una formación,
que justamente abandoné porque me iba a convertir en un maestro de plástica.
Estaba en Artes Visuales, y se había cerrado la carrera de realizador.
Sé que existen los elementos básicos. En este momento se complica
llamar a un escenógrafo, a un músico, un dramaturgo, un escritor,
que vengan a los ensayos, en Argentina hay que saberlo. Yo trabajo estos
tres ejes, el director tiene que saberlo y poder hacer la combinatoria. Siempre
escribí y me enteré de algunas cosas que tienen que ver con la estructura
dramática, sigo estudiando, me sigo perfeccionando, no me detengo.
Me voy a BA a seguir estudiando. Creo que un director es justamente el que lleva
la acción. Una cosa es la puesta, es el objeto de arte, y otra cosa es
que el director -mediante la escena- crea ese objeto, ese producto que es el objeto
de arte. Voy a estudiar puesta en escena con Schumajer y otros maestros, y
voy a ver si puedo volver a la Prilidiano Pueyrredón, porque lo necesito.
La música también la encaré, aunque nunca terminé
de saber bien de qué se trataba tocar el piano. Mi viejo tocaba el bandoneón,
tengo el bandoneón como una cosa pendiente, me atrae muchísimo.
Me imaginé de viejo pero me atrae ahora. Todo tiene que ver. Hace
como quince años vi a Iben Rasmussen del Odin que había desarrollado
todo un proyecto teatral con un objeto musical. Un bombo, pero también
lo había hecho con castañuelas. Es música pero con otra concepción,
con otro sentido, también hay actores que trabajan música con el
cuerpo. El
sonido de una puesta no tiene porqué ser una melodía, el director
tiene que saber detectar, conocer la justa medida. En
música también hace rato se vienen dando esos desarrollos, como
la conceptual que incorpora el sonido de una conversación, el de la voz
humana. La
voz humana, hay una obra de teatro (de J. Cocteau), es una obra para
cantante justamente, un desafío porque no tiene que cantar melódicamente.
Es muy interesante y difícil que pueda poner la voz sin cantar y además
actuar. Es de esas obras para la persona adecuada. Sobre
la creación del objeto artístico Guillo
cuenta los intentos de llegar a la obra de arte, al objeto de arte. La puesta
que combine en la medida justa todos los elementos, como se da en las grandes
obras . ...
Es una búsqueda, creo que nunca la voy a encontrar. Y si la encuentro creo
que voy a tener que ponerme a estudiar otra cosa. El Marat-Sade de
Peter Brook quedó ahí en la historia de las puestas, se da
por esta tensión entre todos los elementos, las tres artes combinándose. Quisiera
preguntarte con respecto a lo que has visto recientemente, si hay alguna obra
de la que puedas decir que te interesa. Me
cuesta encontrar la obra, admiro mucho a mi maestro Schumajer, está reponiendo
la obra Decadencia en el San Martín. Lo encuentro cuando veo danza,
cuando voy al Colón a ver ópera: ahí lo encuentro. Y en teatro
me cuesta, por ahí encuentro en BA algún trabajo que me llama la
atención. Hay una obra: Cachetazo de campo, por ejemplo, no
recuerdo el director pero es de esas obritas que están en lugares medio
apartados y uno se queda impactado. Ojalá el Cervantes traiga Arlequino
servidor de dos patrones, una obra de Goldoni dirigida por Strehler. Goldoni
hizo tres puestas de Arlequino, las fue mejorando, fue su obsesión,
y es concebida como una de las obras contemporáneas más perfectas.
Totó
plantea que se está perdiendo el concepto de teatro, que se va abriendo
al de puesta en escena, que no es danza ni es teatro, y que son obras cada vez
más jugadas. Estamos asistiendo a la pérdida del límite del
escenario, como en el carnaval donde todos están invitados a participar.
Recordamos el espectáculo que dio De la Guarda en el Centro Cultural Borges,
cuando volvieron de USA. Abren
el espectáculo y la gente baila como dos horas, es una disco. Será
que es lo que se viene, son mixturas. La gente flirtea, se pasan los teléfonos...
y después sigue el espectáculo. Es
diferente al efecto butaca, cuando por más que te movilice una obra, por
ejemplo en Acto sin Palabras de Beckett (vi la puesta de Guillermo Yanícola
en el Auditorium) suena el silbato y uno queda clavado, no tiene más remedio
que identificarse con el hombrecito enharinado, y reflexionar. Pero en esos montajes
donde la fiesta invita a todos a moverse, la cosa no pasa por la reflexión
sino por la acción. Pero
si uno no piensa sobre ese tipo de problemáticas nunca va a crear nada,
y creación es también eso de resolver problemas. Son decisiones,
uno decide abordar esto y ahí aparece un problema. "Vamos a hacer
una disco", es plantear en el medio del espectáculo poner música,
tener el coraje de mandar la música y esperar que pase algo. |
| |
| El
proceso de convertirse en clown y dramaturgo
Todos los objetos de Finimondo son de Guillo. Él había estudiado
la técnica del clown. Cuenta que esa formación es un viaje hermoso
alrededor del mundo, abrirse a una dimensión humana donde todo pasa por
el amor. Descubrir que somos seres vulnerables y que todo es un fracaso. Recordamos
al Clú del Claun, y el amor de Petarda y Cucumelo que hicieron historia.
"Son clowns de raza", dice Totó, sobre todo Cucumelo. Yo
venía de ese viaje, esforzándome y fracasando y volviéndome
a esforzar. Es lo más digno que hay en el mundo y que tomé como
filosofía de vida. Aunque haya participado en espectáculos de clown
como juego externo, de gags, y está bien porque también es eso.
Con Finimondo sentía que tenía que hablar de otra cosa, no
terminaba de identificarme con esos espectáculos y me puse a trabajar solo.
A sugerencia de Tony Lestingi, mi maestro, me comuniqué con Francisco Javier,
un grandísimo director teatral y dramaturgo, que me pasó el guión
de un espectáculo de dos clowns: Loloco. Era una obra que hicieron
Tony Lestingi y Mauricio Dayub hace muchos años, y verla fue darme cuenta
de que la alegría existía, ver a dos actores divirtiéndose,
hablando de nada en especial, era genial. Con ese material armé un guión,
se lo volví a llevar, me dio ideas, y me puse a trabajar. Los objetos
de Finimondo son objetos que he ido acumulando en mi aprendizaje de clown.
En la formación uno va aprendiendo sobre todo que en la personalidad hay
lugares de incertidumbre, de vulnerabilidad. Se me volvió muy biográfico
porque me conecté con ciertos objetos. Con improvisación, con el
guión general, con esos objetos, conectándome con mis mayores desgracias...
se armó esto que es una risa. Claro,
ante las desgracias podemos deprimirnos, pensar "porqué esto a mí",
ponerse mal, pero también podemos reírnos. Esto
que provoca la risa -por ahí soy muy romántico, pero uno vuelve
al eje- , este error, este fracaso, es una recolocación del espíritu. Del
Clown como filosofía de vida al payaso como filósofo, hablamos sobre
su actualidad y universalidad y de cómo puede ser un valiente héroe
necesario. Si
un filósofo es alguien que se pregunta, también el payaso que ve
una cáscara de banana en el suelo, se pregunta "¿la piso o
no la piso, la piso o no la piso?", si la gente quiere que la pise ( y lo
más probable es que el público lo quiera) , entonces va el payaso
y se da de traste contra el piso, pero con un "¿me caigo o no me caigo?"
Es también un ser humano enorme, el que siempre toma la posta y se pone
la camiseta que tiene que ver con el amor, con la humanidad...que lo lleva al
gran error. Es Chaplin levantando la bandera roja que se le cayó al
camión y lo meten preso. Ese acto de amor que comete, ese acto de levantar
un pañuelo que lo lleva a la desgracia. Es el gran ejemplo de cuando uno
pisa el palito, cuando uno tropieza y se levanta de nuevo y zafa gracias a la
inteligencia. Inteligencia que lo lleva a realizar picardías, pero que
también lo lleva a conquistarse a la chica más bonita, y a hacer
bolsa al gigante gordo. Y es un héroe, es el antihéroe, por
eso sobrevive a las épocas, a todo. Este es un momento para ser eso, con
mucho coraje. Lo que siento es que me parece que es necesario hacer reír,
tener ese aire liviano que no se vive en la calle. Nos paramos ahí sobre
el escenario, saltando en puntas de pie, tanto mi grupo como todos los cómicos
que lo están haciendo, y me parece soberbio. Por eso me quedo y no salgo
del país, es buen momento para hacer esas cosas. Invitación
a recorrer el mundo con la Compañía Le Cirque du Soleil Vinieron
en el 2000 y me seleccionaron entre 400 clowns programados para tener una audición.
Había mandado dos videos de teatro: mi unipersonal en el estudio de Cucumelo,
y Clun, un espectáculo para chicos. Cuando fui ya estaba seleccionado.
Igual me preguntaron si quería audicionar y lo hice. Ya que estaba me dijeron
"quedate Totó, a elegir con nosotros. Totó, me alcanzás
la pelota". ... Fue alucinante. Desde ese momento estoy en contacto con ellos,
pero mi apuesta no es trabajar en un circo solamente, tengo otras prioridades
para mi crecimiento. Sería otro trabajo, conocer, irme de gira, hacer
contactos con otros artistas de afuera, y si eso se da en algún momento
lo voy a recibir, es parte de algo que se va a dar o no se va a dar. Después
de un año no podía creer que no estuviera ya trabajando allí,
pero en este momento mi expectativa no pasa por trabajar en una pista de circo. Cirque
du Soleil no es una pista de circo común. Hace espectáculos grandiosos,
tiene una concepción integral de la puesta, con canto lírico, desarrollo
dramático, orquesta en vivo, más allá de todas las demostraciones
de destreza... es, quizás, una suerte de ópera. Pero Guillo piensa
que el intento de Soleil de hacer teatro falla en lo dramático, que no
cuenta nada demasiado bien. Si pensamos al teatro con una visión amplia,
todo lo que sucede en el escenario es teatro, lo que dice un personaje, una caja
o algo que se cae en escena, todo lo que tiene una presencia y duración
sobre el escenario. Sí,
es grandísimo el Soleil, después de Walt Disney es una de las empresas
más poderosas. Creí
que era una cooperativa. Empezaron
como cooperativa y fueron los innovadores del circo, no tuvieron animales y por
eso también se volvieron tan reconocidos, fueron volviendo más teatral
lo que antes era solamente mostrar la habilidad. Crecieron hasta ser una empresa
poderosa del mercado. Si se da trabajar con ellos sería una experiencia
genial, pero no es algo que desee, soy actor, no hice un curso de acrobacia y
de malabares completo aunque lo puedo hacer, pero si me pongo a hacer malabares
tengo que dedicar un año a estar entre pelotas y clavas, entre botellas
y naranjas, y no me imagino. Qué loco, uno aprende clown y es seleccionado
por un circo. El teatro es mi mundo y no ese despliegue de habilidades.
| | |
| Un
modo poco clásico de poner en escena los clásicos
En
el Festival de Teatro Contemporáneo de Valparaíso, Chile, vi la
Compañía Cadacoscón con una Macbeth en clave
de lucha libre, todos los actores eran hombres, Lady Macbeth también. El
público aplaudía a los buenos y a los malos, y se entendía
la historia. Era maravilloso, ahí se da la combinatoria perfecta de los
elementos. Veo
otro componente que tiene que ver con el absurdo que entra en esa mixtura: clásico,
trágico, cómico y absurdo. ¿Cómo lo pensás? El
absurdo es un género, creo que hay infinitas puestas para un solo texto,
que se da por combinatorias. Puedo hacer Rey Lear en versión clownesca
si mantengo los elementos básicos de la técnica clown; y una versión
danza clásica si respeto los elementos de la técnica. Ahí
convergen lo plástico, lo literario. Si voy a hacer un Lear absurdo
tendré que usar los elementos que usaba Ionesco, empezará la obra
con un texto y va a cerrar con el mismo texto y en la misma situación.
Hay que estudiar en profundidad la técnica a emplear. Cuando escribo por
ejemplo, al leer la obra me pongo ya en clave de la técnica. Leí
La Celestina con las reglas del clown y no me costó nada imaginarla
a los gritos o resbalándose de un escupitajo. Cuando hice Bernarda
me planteé casi de una forma absurda esa lectura, imaginando a Lorca tratando
de escribir en un lugar donde hacía mucho calor y había una mosca,
Lorca escribiendo, levantándose, yendo a cerrar la ventana, y así
fue toda la fractura que provoqué en el texto. A Otello la leí
desde la Commedia dell'Arte, que habla de la frivolidad, sexo, comida,
todos valores que tienen que ver con lo bajo. Y no es difícil leer Otello
así, imaginarse a Desdémona desde ese lugar y a todos los personajes
así. Si yo hubiera leído el texto desde parámetros clásicos,
o de teatro isabelino, hubiera salido otra cosa. En
general es así: se parte de una idea, pero después hay que trabajar.
¿Vos elegís a los actores o ellos te dicen lo que quieren hacer? Soy
medio malo, autoritario. Me gusta imaginármelos, pero digamos también
esto: hay una actriz a quien le digo que es mi musa, todos mis espectáculos
los hago alrededor de ella. Es la primera que aparece, de modo que si está
ella entonces tiene que suceder esto. Tengo un conocimiento de cada uno,
como con Víctor de Otello, pude verlo así, con la peluca gigante.
Uno trabaja también en función de lo que conoce de sus actores.
En Celestyna casi no los conocía, entonces impuse un poco más.
En Desdémona estoy más vulnerable, sé lo que cada
uno puede dar y sé lo que no están trabajando. A Víctor nunca
lo había escuchado decir un texto largo y le propuse el desafío
de una chorrera de texto. Pude armarlo casi para ellos, es hermoso cuando uno
llega a ese conocimiento. Como
hizo Kieslovski, leí en una nota lo que dijo sobre que el papel de Irene
Jacob en Rouge lo escribió para ella, y que la eligió por su bondad.
Porque la bondad no se inventa. En
Desdémona me pasó eso, lo escribí para ella; fue un
acto de amor. Cuando hicimos el ensayo general con público, el escenógrafo
se plantó y dijo : " Hoy se ha cometido un acto de amor". Estamos
en pleno romance, por eso pude escribir para ellos y ellos le dedican muchísimo
tiempo, ahí está el compromiso, llegar a horario, volantear la Rambla.
Ahora vamos a darle a Desdémona todas las funciones que podamos.
La compañía lleva tres años, somos niños, pero
se trata de armarla para llegar a un lugar que no sé cuál es, pero
sé que es bueno. Lo que nos hace trabajar es esto de seguir provocando,
soy un provocador de cosas. El
respeto a los clásicos Si
me voy a reír de algo, me voy a reír, con todo respeto. Adoro
a Shakespeare, me encanta, lo disfruto, pongo sus textos, no los modifico, no
trabajo con la grosería ni los bastardeo. El humor de cambiar de código
es como mover una baldosa, viene negro, blanco, negro, y de repente hay una cambiada:
un error, un punto suelto. Hay que encontrar ese error en la trama del tejido,
caminar por distinto lugar, con distinto paso... |

|